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En la actualidad, ingresar y posicionar a su empresa en el mercado puede volverse algo complejo, más aún si la compañía es joven y se encuentra dando sus primeros pasos.
En ese sentido, el alto grado de competencia y el estado avanzado de las técnicas de comunicación han hecho que la especialidad de su servicio sea sólo una parte para el posible usuario o consumidor.
De hecho, hoy las características de su empresa y la estrategia comunicacional en torno a ella son factores decisivos para atraer al público y así definir su posición en el mercado. Usted debe recordar que, cada vez con mayor frecuencia, en el mundo actual los usuarios tienden a consumir aquello con lo que se sienten más identificados.
Eso que define su posición en el mercado no es tanto un problema de cantidad o calidad, sino más bien de claridad en torno a lo que su empresa es (es decir, su identidad), ofrece (es decir, sus servicios) y para quién está dirigida (es decir, su público target). Aquello que su empresa consciente o inconscientemente proyecta al respecto es lo que denominamos imagen corporativa.

La imagen corporativa es la imagen que día a día su empresa proyecta. Está compuesta por varios factores entre los que incluimos:
La identidad conceptual: es la filosofía de su empresa, aquellas ideas y valores con los que quiere asociarse; aquí también está el rasgo distintivo de su empresa con respecto a otras empresas del rubro.
La identidad visual: debe reflejar con elementos visuales las caracterísiticas de su compañía. Entre los elementos visuales se encuentra el logo de su empresa.
Los servicios o productos que ofrece y su grado de especialización en un mercado específico
Una buena imagen corporativa representa con fidelidad aquello que usted quiere que su compañía sea. Una buena imagen corporativa es aquella que logra transmitir para un público determinado las ideas y características de su empresa, que logra hacer coherente aquello que dice con aquello que hace su empresa, y que, además, logra mediante recursos específicos acercarse más al público al que su empresa ha decidido dirigirse. Una buena imagen corporativa es aquellas que, lejos de ser un elemento adicional, se ha transformado en una estrategia específica de acuerdo con los intereses de su compañía.
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